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¡Mi experiencia en Rusia!

Mi experiencia en Rusia.

Tiendo a pensarme mucho las cosas y pasaron años desde que descubrí el Servicio Voluntario Europeo (SVE) gracias al relato en primera persona de un voluntario, hasta que me animé a participar.

image_at_mapAún así, la idea de hacerlo previvió en mi mente durante años y finalmente, casi una década después y con una edad en la quela gran parte de la sociedad considera que debería tener una vida “más adulta” y no estar dando tumbos por el mundo, me encuentro en Yoshkar- Ola, un lugar que muchos rusos ni siquiera saber poner en el mapa, pasando el que podría calificar con el año más interesante e intenso de mi vida. Aquí me siento como en casa y me han recibido con los brazos abiertos desde el primer momento.

 

Antes de venir a Rusia la práctica totalidad de las personas de mi entorno me hacían la misma pregunta. ¿Por qué Rusia? ¿Acaso no había otro país más bonito, cercano, menos locos, menos fríos ,etc?. ¿Y por qué no? Es cierto que podría haber elegido otro destino que mi familia y amigos hubieran considerado más oportuno, pero desde que empecé a viajar hay algo en los países del este que me tiene enganchada. Se trata de una zona del planeta muy diferente a mi lugar de origen en la que, por alguna razón extraña me siento como en casa. Además, aquí tengo la sensación de que cada día es una aventura, de que todo puede suceder y siento que estoy viviendo realmente EN EL EXTRANJERO (Así, con mayúsculas).

 

Si bien la pregunta del millón antes de venir era ¿Por qué Rusia?, muy pronto descubrí que aquí tendría otra pregunta que responder, ¿Por qué Yoshkar-Ola? La gente local no parecía comprender como una chica de Europa (Aquí también he descubierto que Rusia no es Europa) hacía en una ciudad taaaaaan pequeña (y eso aquí es una ciudad de más de 250000 habitantes) y poco interesante a su juicio. Si bien no comparto la visión tan negativa que los habitantes de la ciudad parece tener, he de admitir que no decidí venir aquí por la ciudad o la impactante naturaleza que uno puede encontrar en la región. Vine aquí porque me gustó mucho los proyecto que tenía la ONG en la que ahora soy voluntaria (OPORA )y porque estuvieron dispuestos a realizar un proyecto a mi medida teniendo en cuenta mi experiencia e intereses.

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OPORA es una ONG muy pequeña que trabaja con los jóvenes de la región y que cuenta con una gran variedad de proyectos. Buena parte se centran en el ámbito de la educación no formal y ahí es precisamente donde yo trato de aportar mi experiencia y mi ayuda. Comencé encargándome del club de idiomas en el cual ofrecemos de manera gratuita un espacio a los jóvenes locales que quieran practicar idiomas.

marielRecientemente también me hecho cargo junto con el resto de voluntarios de un proyecto personal muy interesante de un voluntario anterior, un club de cine con un enfoque social. Con el con este club brindamos la oportunidad de ver películas en versión original que dan pie a una posterior discusión sobre el tema principal de la película elegida. Hasta el momento hemos tratado temas tan diversos e interesantes como la democracia, el medio ambiente, los roles de género o el VIH-sida. Gracias a este formato he podido comenzar a trabajar en uno de los temas y en los que tengo intención  de trabajar en un futuro: la prevención del  VIH en la región en la que me encuentro. La epidemia del VIH avanza a pasos agigantados en Rusia y desde OPORA tenemos la intención de aportar nuestro pequeño granito de arena.hallo

El trabajo es un parte clave en este proceso de aprendizaje que considero la base del programa SVE, pero vivir en un lugar como Rusia es tanto o más interesante. Desde que llegue todos me preguntan como es esto y como es mi vida aquí, por lo que creo que puede ser interesante dedicar unas líneas a este tema.

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Cuando llegue aquí casi todo me parecía extraño y de algún modo exótico. Ir al trabajo los primeros días me parecía toda una aventura en la que llegue a temer por vida. Aún recuerdo un día en el que me acerque a pagar al conductor por mi trayecto y este cogía y comprobaba mi dinero mientras conducía gran velocidad por la avenida Lenin, la mas larga de la ciudad, y a su vez hablaba por el móvil. Cuando compartí mi asombro por la tremenda capacidad multitarea de los conductores de marshrutka (furgonetas que funcionan a modo de autobuses urbanos) mis compañeros rusos tomaron el relati de la escena con la mas absoluta normalidad.  Les divirtió mi cara de sorpresa e incluso llegaron a añadir que, hace unos anos, además de todas las acciones mencionadas anteriormente, el conductor podría haber estado fumando también. Me sorprendió también la cantidad de te que puede llegar a tomar el ser humano. Antes de venir a Rusia hubiera afirmado que la bebida nacional era el vodka, pero ahora tengo claro que el té es la verdadera bebida nacional. Aquella que té ofrecen en cualquier lugar al que vayas. He llegado a ver te hasta en una parada de autobús! Aquí también he aprendido que la nieve y el “frío” no son impedimento para realizar una barbacoa en el bosque. Seguro que la nieve que cae sobre el Shaslik le da otro gusto.

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Aunque todavía me sorprendo a diario, ya me voy acostumbrando a la vida rusa. En cuanto alguien llega a casa o a la oficina ofrezco té y ya no me sorprende la capacidad sobrehumana de los conductores de masrhutka. Aunque la barrera del idioma continua siendo importante,  ya me desenvuelvo con cierta soltura en las cuestiones del día a día y llego incluso a pedir al superconductor que pare en la parada que me resulta más conveniente (На остановке пожалуйста!). Y pequeños logros como ese me alegran el día. Ahora un día de invierno en el que el termómetro marca -12ºC no solo no me sorprende, sino que me sorprendo a mi misma diciendo que hace ‘calor’ y omitiendo el menos de delante del 12 como si el hecho de estar bajo cero no fuera relevante. Antes me parecía impensable pasar todo el día en un tren para viajar por la península y abbqhora en cambio me parece que vivo “cerca” de Moscú ya que en solo estoy a 15 horas en tren. Parece que todo es cuestión de perspectiva. Aún así hay cosas a las que no sé si me acostumbraré. Creo que me seguiré emocionando al ver que puedo distinguir la silueta de los copos de nieve a simple vista y comprobar que, ciertamente, cada uno es diferente. Tampoco sé si me acostumbraré a otras cosas un tanto más negativas que los copitos de nieve como el sexismo o la clara y estricta diferenciación de los roles de genero entre otras muchas cuestiones. De momento aprendo a vivir con ello.

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Llegar hasta Rusia no ha sido nada fácil. Aquellos que han seguido de cerca todo el proceso de búsqueda de proyecto, entidad de envío, papeleo, etc, bien lo saben. Pero ha merecido la pena el esfuerzo y la espera. No todo ha sido de color de rosas. Ha habido algunos problemas burocráticos, de comunicación, de choque cultural… pero nadie dijo que fuera fácil. Y son precisamente estas cuestiones complicadas las que hacen de la experiencia una oportunidad de aprendizaje tan interesante tanto a nivel personal como profesional. Todo lo bueno supera con creces esas cosillas malas y espero con ganas mis próximas aventuras en Rusia junto con todas aquellas personas que están haciendo de este año algo tan increíble.

opora

 

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