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¡Festival juvenil en Ventspils!

Durante 59 días, 4 voluntarios españoles participaron en el proyecto

“Youth Festival, Random Republika”

Irati y Silvia, nos cuentan a continuación su experiencia en este proyecto, y cómo fue ¡una de las mejores decisiones que tomaron este verano!

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¿Cómo fue la experiencia para Silvia?

¿Qué mejor forma de aprovechar el verano que ayudar a crear un festival juvenil en un pueblo de Letonia? En eso consistía el proyecto en el que participamos, en dar apoyo durante 5 semanas a la Ventspils Jauniešu Māja en la creación y organización del festival juvenil “Random Republika” celebrado a principios de agosto en la población de Ventspils, a 3 horas de Riga (Letonia).

Al comienzo de nuestro voluntariado no sabíamos muy bien qué nos depararían las siguientes semanas, ya que ninguno de nosotros había participado antes en un voluntariado de corta duración del Cuerpo Europeo de la Solidaridad. Es por eso que estábamos un poco asustados pero al mismo tiempo ilusionados por conocer gente nueva, divertirnos y aprender o mejorar nuestras habilidades.

Desde el primer momento nos sentimos bienvenidos en la Youth House -algo así como un espacio joven. Los organizadores confiaron en nosotros sin apenas conocernos, algo que fue muy agradable ya que la sede de la organización de acogida iba a ser también nuestra propia casa. Nos dieron total libertad para adecuar el espacio a nuestras necesidades y los organizadores siempre estaban pendientes de nosotros para que estuviésemos cómodos durante la totalidad de la estancia.

Éramos 10 voluntarios de corta duración de diferentes países como Hungría, Bulgaria, Alemania, Polonia, Portugal y España, pero también formaban parte del proyecto dos voluntarios de larga duración de Italia y Polonia, así como jóvenes locales y los organizadores que no pasaban de los 30 años. Cada uno de nosotros venía de diferentes entornos y teníamos personalidades muy diferentes, pero aprendimos a gestionar nuestras diferencias y convivir sin problemas.

Nuestro día a día era bastante flexible: trabajábamos de lunes a viernes de 10 a 17, con una hora para preparar la comida y descansar. Dentro de la Youth House teníamos habilitada una zona para cocinar y cada día de la semana una pareja se encargaba de preparar la comida y la cena que previamente habíamos pensado en el menú semanal.

A primera hora echábamos un vistazo a la planificación diaria y nos organizábamos en equipos para crear decoraciones, juegos, actividades y estrategias para promocionar el festival. Al principio todo era un poco confuso porque no sabíamos muy bien que hacer y el objetivo de los organizadores es que creásemos algo totalmente nuestro con lo que nos sintiésemos identificados, pero poco a poco nuestras ideas -con algo de guía- fueron tomando forma y todo se hizo mucho más sencillo.

Algo que me gustó mucho del programa fue cómo las primeras semanas los organizadores prepararon actividades para que nos conociésemos más entre nosotros y creásemos vínculos con los jóvenes letones y su cultura. Un día, por ejemplo, tuvimos el “Día Letón” y entre todos cocinaron comida típica y crearon una gymkana alrededor de la ciudad para conocer diferentes monumentos y zonas. También me gustó mucho cómo siempre empezábamos con algún tipo de actividad grupal para fortalecer el equipo y activarnos.

Por las tardes en nuestro tiempo libre, nos íbamos a pasear a la playa, veíamos una película, jugábamos a juegos de mesa o simplemente charlábamos todos juntos, pero los fines de semana aprovechábamos para viajar a otras ciudades cercanas como Kuldīga, Talsi o Liepaja. Era muy interesante salir de Ventspils de vez en cuando y visitar otras partes de Letonia.

Personalmente he disfrutado mucho esta experiencia ya que me ha permitido retarme a mí misma en muchos aspectos como convivir con 9 personas más de diferentes nacionalidades y coordinar el diseño y construcción de una instalación artística. También he podido practicar y mejorar mi inglés y otras habilidades como la asertividad, la solución de problemas y la coordinación de equipos, algo que definitivamente va a tener un impacto muy grande en mi futuro. Estoy muy feliz de haber participado en este proyecto en el que he conocido gente maravillosa y trabajadora que me ha ayudado a crecer un poco más como persona.

 

¡La experiencia de Irati!

Nunca hubiese imaginado ir a Letonia en verano. Este año quería vivir una experiencia nueva y diferente, y con suerte aprender algo que me sirva para mi día a día. Encontré el voluntariado Europeo, me pareció interesante y me puse a descubrir e informarme más sobre este trabajo voluntario. Así es como vi esta oportunidad, y, la verdad me pareció bastante interesante, ayudar a crear un festival juvenil. Era un tipo de actividad que nunca había hecho antes, y lo mejor, iba a tener una experiencia fuera de España.

Entonces sin pensarlo dos veces me apunté, deseando que me eligiesen, y por suerte sucedió. Esta experiencia, este voluntariado, es lo mejor que he hecho hasta el momento, y la verdad que estoy muy agradecida de haber tenido esta oportunidad.

Vivir en Letonia durante un mes me ha traído muchas cosas positivas. He aprendido mucho de este prácticamente nuevo país, su cultura y su gente. Hay personas maravillosas viviendo en Venstpils y nosotros fuimos muy suertudos de poderlos conocer durante este mes.

Nuestro día a día se basaba en crear diferentes actividades, decoraciones, dar nuevas ideas… todo para poder hacer un festival interesante, visual y divertido para los jóvenes. Era mucho más divertido cuando los voluntarios letones nos ayudaban, ya que hacían nuestra rutina más agradable. Tuvimos la suerte de contar con ellos no solo profesionalmente, pero también como amigos.

Los 10 voluntarios y los ayudantes letones hicimos un gran trabajo, pero no lo podríamos haber hecho sin la ayuda de nuestros organizadores. Helena, Unda, Emils… fueron muy serviciales y amigables con nosotros.

En este proyecto, todos los días eran diferentes y eso hizo nuestro mes único. Teníamos dos días libres cada semana, entonces (los 10 voluntarios) aprovechábamos y visitábamos otras ciudades para conocer Letonia mejor. Así fuimos a ver Kuldiga, Liepaja, Talsi, Riga… Son ciudades curiosas de ver ya que cada una tiene su encanto propio.

Para resumir, sin ninguna duda recomendaría esta experiencia a futuros voluntarios. Es una manera genial de conocer nuevas personas, hacer amigos, conocer un nuevo país y salir de tu zona de confort ayudando a los demás.

Fue un mes muy especial para mi y con suerte en el futuro lo será para otras personas también.

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Experiencia EVS – PERMACULTURA en Croacia

Hola! Soy Karim M´hamedi Benchahed, un malagueño que, aunque ya conocía el Servicio de Voluntaria Europeo con Erasmus+ porque me lo habían contado unos amigos y por las oportunidades anunciadas en la redes sociales, he de que decir que realizar esta experiencia de manera real ha superado por completo todas mis expectativas!!

Los temas y actividades propuestas por las organizaciones siempre me han llamado la atención, ya que suelen ser con objetivos sociales o medioambientales, pero por distintas razones ya sea estudio o trabajo, nunca sacaba tiempo para una experiencia que realmente me atraía y buscaba.

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Pero por fin, en Octubre de 2018, pude sacar tiempo y entrar en un proyecto sobre medio ambiente que estaba enfocado en un estilo de vida: LA PERMACULTURA.

Participar en un proyecto así implicaba una concienciación del daño que le causamos a la naturaleza y vivir de acuerdo con unos principios (que difunde la permacultura) que aseguran la sostenibilidad y el mínimo impacto en el medio ambiente, y después de nuestro aprendizaje logramos promover este estilo de vida sostenible y saludable a nivel local.

En este caso, una preciosa ciudad llamada Slavonski Brod, al noreste de Croacia, situada en la región de Slavonia, en la cual, el río Sava pasa al lado del  centro de la ciudad  y sirve como frontera natural con el estado de Bosnia y Herzegovina. En esta ciudad nos hemos reunido diez voluntarios de nueve diferentes países durante veintidós días.

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El vivo espíritu, la implicación, el respeto, la concienciación, las ganas, la energía, la positividad, el buen rollo, el humor, la sensibilidad, la comunicación y la creatividad fueron ingredientes diarios durante toda nuestra estancia.

 

Fruto de estos ingredientes logramos un proyecto en común donde nuestro objetivo era captar fondos, los cuales fueron totalmente destinados a una asociación que recogía perros abandonados y los cuidaba hasta encontrarles un hogar, organizamos un partido benéfico, creamos un Quiz en un bar, y venta ambulante de comida. Todo ello fue un éxito, gracias a la participación ciudadana y al grupo, la satisfacción fue inmensa.

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A nivel íntimo o personal, esta experiencia  fue un grandísimo soplo de aire fresco,  una inspiración completa en una forma de vivir bastante agradable y grata y con el propósito de aplicarla en mi vida diaria,  el contacto con personas con un espíritu rico, curioso e implicado me ha abierto puertas hacia una expectativas de cambio en sociedad posibles, espero poder repetir una experiencia parecida pero un periodo más largo.

Por último me gustaría agradecer a AEGEE-León como organización de envío y destacar sobre todo el trabajo de las organizadoras del proyecto, con la asociación Europe House Slavonski Brod al frente. Su implicación en todos los aspectos ha sido increíble, su sensibilidad, sus ganas y su amor haciendo las cosas nos ha permitido a todos tener una experiencia irrepetible.

ESC+AEGEE-Leon

¡Mi experiencia en Rusia!

Mi experiencia en Rusia.

Tiendo a pensarme mucho las cosas y pasaron años desde que descubrí el Servicio Voluntario Europeo (SVE) gracias al relato en primera persona de un voluntario, hasta que me animé a participar.

image_at_mapAún así, la idea de hacerlo previvió en mi mente durante años y finalmente, casi una década después y con una edad en la quela gran parte de la sociedad considera que debería tener una vida “más adulta” y no estar dando tumbos por el mundo, me encuentro en Yoshkar- Ola, un lugar que muchos rusos ni siquiera saber poner en el mapa, pasando el que podría calificar con el año más interesante e intenso de mi vida. Aquí me siento como en casa y me han recibido con los brazos abiertos desde el primer momento.

 

Antes de venir a Rusia la práctica totalidad de las personas de mi entorno me hacían la misma pregunta. ¿Por qué Rusia? ¿Acaso no había otro país más bonito, cercano, menos locos, menos fríos ,etc?. ¿Y por qué no? Es cierto que podría haber elegido otro destino que mi familia y amigos hubieran considerado más oportuno, pero desde que empecé a viajar hay algo en los países del este que me tiene enganchada. Se trata de una zona del planeta muy diferente a mi lugar de origen en la que, por alguna razón extraña me siento como en casa. Además, aquí tengo la sensación de que cada día es una aventura, de que todo puede suceder y siento que estoy viviendo realmente EN EL EXTRANJERO (Así, con mayúsculas).

 

Si bien la pregunta del millón antes de venir era ¿Por qué Rusia?, muy pronto descubrí que aquí tendría otra pregunta que responder, ¿Por qué Yoshkar-Ola? La gente local no parecía comprender como una chica de Europa (Aquí también he descubierto que Rusia no es Europa) hacía en una ciudad taaaaaan pequeña (y eso aquí es una ciudad de más de 250000 habitantes) y poco interesante a su juicio. Si bien no comparto la visión tan negativa que los habitantes de la ciudad parece tener, he de admitir que no decidí venir aquí por la ciudad o la impactante naturaleza que uno puede encontrar en la región. Vine aquí porque me gustó mucho los proyecto que tenía la ONG en la que ahora soy voluntaria (OPORA )y porque estuvieron dispuestos a realizar un proyecto a mi medida teniendo en cuenta mi experiencia e intereses.

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OPORA es una ONG muy pequeña que trabaja con los jóvenes de la región y que cuenta con una gran variedad de proyectos. Buena parte se centran en el ámbito de la educación no formal y ahí es precisamente donde yo trato de aportar mi experiencia y mi ayuda. Comencé encargándome del club de idiomas en el cual ofrecemos de manera gratuita un espacio a los jóvenes locales que quieran practicar idiomas.

marielRecientemente también me hecho cargo junto con el resto de voluntarios de un proyecto personal muy interesante de un voluntario anterior, un club de cine con un enfoque social. Con el con este club brindamos la oportunidad de ver películas en versión original que dan pie a una posterior discusión sobre el tema principal de la película elegida. Hasta el momento hemos tratado temas tan diversos e interesantes como la democracia, el medio ambiente, los roles de género o el VIH-sida. Gracias a este formato he podido comenzar a trabajar en uno de los temas y en los que tengo intención  de trabajar en un futuro: la prevención del  VIH en la región en la que me encuentro. La epidemia del VIH avanza a pasos agigantados en Rusia y desde OPORA tenemos la intención de aportar nuestro pequeño granito de arena.hallo

El trabajo es un parte clave en este proceso de aprendizaje que considero la base del programa SVE, pero vivir en un lugar como Rusia es tanto o más interesante. Desde que llegue todos me preguntan como es esto y como es mi vida aquí, por lo que creo que puede ser interesante dedicar unas líneas a este tema.

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Cuando llegue aquí casi todo me parecía extraño y de algún modo exótico. Ir al trabajo los primeros días me parecía toda una aventura en la que llegue a temer por vida. Aún recuerdo un día en el que me acerque a pagar al conductor por mi trayecto y este cogía y comprobaba mi dinero mientras conducía gran velocidad por la avenida Lenin, la mas larga de la ciudad, y a su vez hablaba por el móvil. Cuando compartí mi asombro por la tremenda capacidad multitarea de los conductores de marshrutka (furgonetas que funcionan a modo de autobuses urbanos) mis compañeros rusos tomaron el relati de la escena con la mas absoluta normalidad.  Les divirtió mi cara de sorpresa e incluso llegaron a añadir que, hace unos anos, además de todas las acciones mencionadas anteriormente, el conductor podría haber estado fumando también. Me sorprendió también la cantidad de te que puede llegar a tomar el ser humano. Antes de venir a Rusia hubiera afirmado que la bebida nacional era el vodka, pero ahora tengo claro que el té es la verdadera bebida nacional. Aquella que té ofrecen en cualquier lugar al que vayas. He llegado a ver te hasta en una parada de autobús! Aquí también he aprendido que la nieve y el “frío” no son impedimento para realizar una barbacoa en el bosque. Seguro que la nieve que cae sobre el Shaslik le da otro gusto.

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Aunque todavía me sorprendo a diario, ya me voy acostumbrando a la vida rusa. En cuanto alguien llega a casa o a la oficina ofrezco té y ya no me sorprende la capacidad sobrehumana de los conductores de masrhutka. Aunque la barrera del idioma continua siendo importante,  ya me desenvuelvo con cierta soltura en las cuestiones del día a día y llego incluso a pedir al superconductor que pare en la parada que me resulta más conveniente (На остановке пожалуйста!). Y pequeños logros como ese me alegran el día. Ahora un día de invierno en el que el termómetro marca -12ºC no solo no me sorprende, sino que me sorprendo a mi misma diciendo que hace ‘calor’ y omitiendo el menos de delante del 12 como si el hecho de estar bajo cero no fuera relevante. Antes me parecía impensable pasar todo el día en un tren para viajar por la península y abbqhora en cambio me parece que vivo “cerca” de Moscú ya que en solo estoy a 15 horas en tren. Parece que todo es cuestión de perspectiva. Aún así hay cosas a las que no sé si me acostumbraré. Creo que me seguiré emocionando al ver que puedo distinguir la silueta de los copos de nieve a simple vista y comprobar que, ciertamente, cada uno es diferente. Tampoco sé si me acostumbraré a otras cosas un tanto más negativas que los copitos de nieve como el sexismo o la clara y estricta diferenciación de los roles de genero entre otras muchas cuestiones. De momento aprendo a vivir con ello.

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Llegar hasta Rusia no ha sido nada fácil. Aquellos que han seguido de cerca todo el proceso de búsqueda de proyecto, entidad de envío, papeleo, etc, bien lo saben. Pero ha merecido la pena el esfuerzo y la espera. No todo ha sido de color de rosas. Ha habido algunos problemas burocráticos, de comunicación, de choque cultural… pero nadie dijo que fuera fácil. Y son precisamente estas cuestiones complicadas las que hacen de la experiencia una oportunidad de aprendizaje tan interesante tanto a nivel personal como profesional. Todo lo bueno supera con creces esas cosillas malas y espero con ganas mis próximas aventuras en Rusia junto con todas aquellas personas que están haciendo de este año algo tan increíble.

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Servicio de Voluntariado Europeo en Craiova, Rumanía

SHOE BOX 2TH STAGE

Participar en un SVE me cogió de sorpresa. Hacía dos años que terminé el Grado en Trabajo Social y un año que volví de Erasmus prácticas en Lisboa pero me encontraba trabajando a tiempo parcial en un lugar que no me satisfacía personalmente y navegando por internet me topé con una serie de proyectos SVE en diferentes países (Croacia, Estonia y Rumanía). Por lo que no lo dudé y envié el “application form”; Al día siguiente AEGEE-LEÓN me respondió que había sido seleccionado para el proyecto SHOE BOX en Craiova. Fue todo muy rápido y no lo dudé ya que mi vida necesitaba cambios y vivir una experiencia como esta.

El proyecto en sí

Los días posteriores a enterarme vía e-mail que había sido seleccionado fueron claves. Leí y releí el infopack a modo de tratar de entender cuál era el trabajo que íbamos a hacer allí, dije que me iba en el trabajo y en una semana o poco más me planté en Craiova.

El proyecto se encontraba en la segunda fase y tenía una duración de 5 meses y medio (desde Junio hasta final de Noviembre).  La temática central era los Derechos del Niño y las situaciones en las que esos derechos se vulneran, enfatizando el derecho a jugar y desarrollando una campaña de colecta de ropa, juguetes y material escolar para donarlo a familias en situación de riesgo social.

Como se supone que debíamos de trabajar en los colegios de la ciudad y era verano la organización de acogida tuvo que buscar algo que hacer mientras tanto y acabamos desarrollando actividades en una organización para niños  y adultos con síndrome del espectro autista. Nunca había trabajado con este colectivo y menos en un idioma distinto a mi lengua materna pero con amor todo es posible y a decir verdad cuando un/a niño/a de los  que no hablaban, los no verbales iba hacia a ti o te mostraba afecto o alguno de los que si hablaba se aprendía tu nombre y lo repetía eso hacía que te encogiera el corazón.

A lo largo de la estancia tuvimos muchos eventos interculturales y eventos con YouthExchange, éste último con voluntarios de Jordania, de Georgia y de Macedonia. A la programación de los YouthExchange, le sumé una actividad de videoforum en el que ponía temas de actualidad y tras el visionado de un documental que también encogía el corazón sobre los niños y niñas que viven en las calles de Bucarest debatíamos éstos problemas.

Tambien tuvimos oportunidad de trabajar con niños y niñas en situación de riesgo de exclusión social en un centro de nueva construcción y con muchos recursos perteneciente a la iglesia ortodoxa, a los cuáles donamos todo el material (ropa, juguetes y material escolar) que previamente recolectamos haciendo una campaña de donación en algunos institutos de la ciudad, así como celebramos los cumpleaños de dichos niños en dicho centro.

Perspectivas EVS & Post- EVS

El EVS ha sido una de las mejores experiencias de mi vida, ya que en mis anteriores dos Erasmus académicos y de prácticas, nunca en mi mente fue tan necesario hablar inglés, ya que antes no me atrevía a dar el paso de hablarlo por miedo a cometer errores, nunca había hecho tantas amistades, todas con el mismo propósito, el de estar en un país, haciendo algo por la comunidad. Tras el “On arrival training” ibas conociendo mas gente y cuando algún voluntario de tu organización realizaba su OAT, tú acababas conociendo mas gente, por lo que la vida del voluntariado es una experiencia que sin duda había que vivir y lo he hecho en el momento correcto, justo a las puertas de no poder hacerlo por el rango de edad, jejeje…

He de decir que mi organización de acogida era una organización fuerte con mas de 20 voluntarios de diferentes nacionalidades y con más de 4 proyectos a su cargo, ya que eso varía mucho a la hora de ampliar las redes y las conexiones con demás voluntarios y además hacían un gran trabajo.

Y ahora bien, mis perspectivas ahora son intentar vivir de lo social, y aprovechar esta experiencia y todo lo que he aprendido de toda experiencia y de todas las personas maravillosas y de las almas bellas que he conocido a lo largo de toda experiencia.

GRACIAS AEGEE LEÓN por hacerme parte de Erasmus plus y de EVS.

 

 

Voluntariado en un pequeño pueblo croata – Latinovac

Gracias al Servicio de Voluntariado Europeo (EVS), la organización croata “Eko centar Latinovac” pudo llevar a cabo el proyecto “International Community for Development”

Este proyecto tuvo lugar en Latinovac, una pequeña aldea croata donde se han reunido 14 voluntarios internacionales, y gracias a la educación no formal han trabajado en el ámbito de la sostenibilidad, permacultura y hábitos de vida saludables, entre muchas otras

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Durante este periodo, se han llevado a cabo proyectos personales, como este  Libro de recetas 

A su vez, los voluntarios han descrito su propia experiencia en el proyecto a través del periódico de la organización llamado Škakljikaš, a continuación podéis encontrar los sus relatos: